Las ostras no esperan a nadie en el fondo del mar

Una producción de somospeces≠

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Lo recuerdo (YO no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera.

(Jorge Luís Borges; Funes el memorioso)

El tema

Quizá sea ilusorio pensar que los recuerdos tengan que permanecer inmutables en el tiempo y que, si se olvidan, no se trata más que de volver a encontrar la huella primitiva y corregir las deformaciones sufridas por esos recuerdos. Pensamos que el recuerdo en caliente es más verdadero y sangrante que el evocado después, que parece pálido y alterado. No nos damos cuenta que también el recuerdo en caliente es ya una interpretación y que, si hace falta, se reescribe varias veces y no siempre la primera es la mejor.

Todos, alguna vez, estamos ante nosotros mismos exactamente como éramos en un lejanísimo pasado en alguna parte. y las imágenes que logramos ver son precisamente las más importantes.

La memoria puede ser la clave de la identidad personal, la clave de la mente y de lo que podría ser el alma.

Las ostras no esperan a nadie en el fondo del mar es una reflexión en primera persona sobre el paso del tiempo, sobre la vida en un sentido físico, el cuerpo, la memoria y lo que uno era antes y es ahora; todo frente al público, desplegado en ese mismo instante de la actuación.

La forma

Este espectáculo es lúdico e invita al público a participar en un juego en el que afirmamos la coexistencia, la coincidencia en un contexto histórico, pero también la coincidencia en la experiencia de la irreversibilidad del tiempo, sólo lúdicamente alterable.

Proponemos la idea del “ágora” como vía para encontrar una solución al desencuentro entre individuo y sociedad, un espacio público que no es ni público ni privado sino, exactamente, público y privado a la vez.

Las reglas del juego se llevan a la práctica en el tiempo inmediato de la escena, desde un presente no sólo compartido con el espectador, sino de alguna manera abierto a este.